Del chat.
Como un buzo muerto en el ojo de Dios. Si vuelvo a hablar de Bolaño no resistiré. Pero de todas maneras ya no soporto aquella historia pudriéndome, pudriéndose. Contar lo de Johann, ¿cuándo?, ¿de qué forma que no sea con ron en una mesa a punto de abrazarte y dejarte entrar, dejarte hacer conmigo una mirada sin dolor frente a las bugambilias?, ¿cómo?
Germán dijo que la primera persona era magia pura, que daba toda la libertad del mundo para escribir. Apoyado en su bastón, ya con cáncer en la lengua, bebía whisky en vasos de cristal redondos. Y fumaba cuando la conversación lo entusiasmaba. De traje siempre, café, gris y azul. Sólo esos colores y chalecos, verdes, en ocasiones rojos. Un tinto y otro más. Llamando a la muerte el maestro, enseñando sin enseñar cómo morir rápido.
Mira, ya comienzo a contar eso, y tú ahí, sin saludarme en el msn. Estoy conectada, estás conectado, pero no quieres hablar conmigo.
Como un buzo muerto, la poesía. No para la lluvia en esta ciudad pequeña y cálida a la que tal vez no volverás.
1 comentario:
tenes re lindos textos, que te pele lo que dicen los escritores, son muy críticos cuando sienten que nos estamos metiendo, SEGÚN ellos, en su territorio.
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