miércoles, 10 de septiembre de 2008

18

Que todo esto suena melodramático, ya lo sé. Que no cuenta nada, que no seduce, que no corrompe, que no aporta, que no conmueve, que no lo leerás, que nadie vendrá a compartir la nulidad de cada sentimiento, que la melcocha escurre y ahoga. Que todo suena absurdo, como una de las páginas de Ferdydurke. No, tampoco así. Mi discurso de la carencia es total y poco amable, nada profundo. Llano, eso es. Admito que no ganaré jamás un premio por desear que esta prosa fuera distinta. Si tan sólo otorgaran galardones por desear, por perder todos los días en el mismo juego del olvido.

17

¿Dónde colocar mi cuerpo en septiembre?, ¿junto a quién?
Las pregunta se mueven como si fueran estrellas y no piedras de río al fondo. Pero no las puedo ver con la corriente ni con el tiempo que trascurre y nos abandona. Mucho y ronco el canto del agua. No sé de dónde viene.

lunes, 23 de junio de 2008

16

Va cayendo lo que precipitándose nos endurece, nos transforma en un collar de ónix, en un adorno al fin de cuentas. Es la resignación de cuatro patas, su sombra mostrenca para seguir a la intemperie. Hoy sí soy capaz de ya no hablarte, de no buscar tus palabras con un aburrido y suplicante "hola". E incluso quiero que te difumines, que no regreses, que no vengas a duplicar silencios para mi necesidad de ruido. Tú que dialogabas mejor que el diablo, mejor que un cómplice perfecto, casi mejor de él, el de la mesita frente a un parque.

sábado, 21 de junio de 2008

15

Del augurio.
Sólo hay una brújula y es la de mi nombre. Sólo una plaza en la Turquía interior. En un mundo a la medida de mis sueños asesinados contigo. En una tarde caminando los dos a la orilla del lago más literario del mundo. En un territorio de ilusiones poco originales. En un rumbo que la vida nos niega porque ella sí es ficción y más que eso.
Imaginarte en Londres, en Amsterdan. Curioso. Alguna vez escribí algo similarque un hombre importante para la protagonista de mi novela se iba, por cuestiones de trabajo, a Holanda. Y ella huía a Argentina y buscaba en el directorio telefónico bonarense, la hoja donde aparecía el nombre de Adolfo Bioy Casares. La arrancaba y le escribía un mail a ese hombre contándole s u travesura. Creo que ya te había soñado desde antes. La vida no sólo sabe gritar, la vida es un oráculo.

14

De otra noche.
¿Qué dijiste ayer?, ¿qué tu corazón era una media luna? Creo que sí, por eso hice referencia a sus picos. Luego, no sé cómo, hablamos de que servían para desenterrar estrellas. Pero protestaste, las estrellas, para ti, sirven para contemplarlas y ubicarnos. No me veías llorar del otro lado del monitor de esta computadora. Qué bien. Tampoco viste que una extraña felicidad me embargó al enterarme de que irás a Europa y por eso no te veré pronto. Lo más seguro es que no te vuelva a ver. Ayer lo supe. Y sí, había luna llena. Y sí, desenterré con los picos de tu corazón amores pasados y sí, ya no sé dónde poner mi cuerpo en julio.

jueves, 19 de junio de 2008

13

Del paladar.
Dormir con otro poema en la boca. Dientes limpios, pero suciedad en la lengua. Palabras que no son mías. Me gusta masticarlas hasta que sean de nadie. Y con nadie dormir. Pensar que adoro el hielo, que sí dejaste que te lo dijera hoy. Pero no entiendes, el hielo es un símbolo. O, si lo sabes, no te importa. Bien. Para mí no cuenta si eres capaz de analizarlo. Hay una voz más fuerte que tú y que yo muy dentro, acá, donde el espacio azul no necesita un nombre.

miércoles, 18 de junio de 2008

12

Del chat.
Como un buzo muerto en el ojo de Dios. Si vuelvo a hablar de Bolaño no resistiré. Pero de todas maneras ya no soporto aquella historia pudriéndome, pudriéndose. Contar lo de Johann, ¿cuándo?, ¿de qué forma que no sea con ron en una mesa a punto de abrazarte y dejarte entrar, dejarte hacer conmigo una mirada sin dolor frente a las bugambilias?, ¿cómo?
Germán dijo que la primera persona era magia pura, que daba toda la libertad del mundo para escribir. Apoyado en su bastón, ya con cáncer en la lengua, bebía whisky en vasos de cristal redondos. Y fumaba cuando la conversación lo entusiasmaba. De traje siempre, café, gris y azul. Sólo esos colores y chalecos, verdes, en ocasiones rojos. Un tinto y otro más. Llamando a la muerte el maestro, enseñando sin enseñar cómo morir rápido.
Mira, ya comienzo a contar eso, y tú ahí, sin saludarme en el msn. Estoy conectada, estás conectado, pero no quieres hablar conmigo.
Como un buzo muerto, la poesía. No para la lluvia en esta ciudad pequeña y cálida a la que tal vez no volverás.