Que todo esto suena melodramático, ya lo sé. Que no cuenta nada, que no seduce, que no corrompe, que no aporta, que no conmueve, que no lo leerás, que nadie vendrá a compartir la nulidad de cada sentimiento, que la melcocha escurre y ahoga. Que todo suena absurdo, como una de las páginas de Ferdydurke. No, tampoco así. Mi discurso de la carencia es total y poco amable, nada profundo. Llano, eso es. Admito que no ganaré jamás un premio por desear que esta prosa fuera distinta. Si tan sólo otorgaran galardones por desear, por perder todos los días en el mismo juego del olvido.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
17
¿Dónde colocar mi cuerpo en septiembre?, ¿junto a quién?
Las pregunta se mueven como si fueran estrellas y no piedras de río al fondo. Pero no las puedo ver con la corriente ni con el tiempo que trascurre y nos abandona. Mucho y ronco el canto del agua. No sé de dónde viene.
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